Importadores asumen costos por fallas atribuidas al combustible y piden acción a la ANH
La calidad de la gasolina que se comercializa en Bolivia volvió al centro del debate. La Cámara Automotor Boliviana (CAB) expresó su “profunda preocupación” por el deterioro del combustible distribuido en el mercado interno y pidió a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) medidas urgentes para garantizar estándares adecuados que no comprometan el funcionamiento de los vehículos.
A través de una nota dirigida al director nacional de la ANH, Joel Callau, el gerente general de la CAB, Luis Orlando Encinas, alertó sobre un incremento sostenido de quejas de usuarios y talleres especializados en los últimos meses. Entre los principales problemas reportados figuran fallos recurrentes de encendido, pérdida de potencia en los motores y, en casos más graves, daños que obligan al reemplazo de piezas.
Según el sector, estos inconvenientes tendrían relación directa con la calidad de la gasolina que actualmente comercializada, que afirman que «se encuentra por debajo de los estándares internacionales requeridos para el correcto desempeño de los motores modernos», especialmente aquellos con tecnología más avanzada y sistemas de inyección electrónica de alta precisión.
El impacto no sólo recae en los propietarios de los motorizados, sino también en las propias importadoras. La CAB sostiene que sus asociados se han visto obligados a asumir costos de reparación y reposición de partes dañadas para brindar soluciones a los clientes, pese a que el origen del problema no les corresponde. Sin embargo, advierten que esta situación es insostenible en el tiempo debido a la recurrencia de los daños.
Un elemento adicional que agrava el escenario es el alcance de las garantías de fábrica. Las marcas representadas en el país ofrecen como mínimo tres años de cobertura; no obstante, esta excluye expresamente daños ocasionados por factores externos, entre ellos la calidad del combustible.
En consecuencia, los propietarios quedan expuestos a asumir gastos de reparación y a la inmovilización temporal de sus vehículos sin posibilidad de reclamo ante el fabricante.
EL DEBER
