El fin de la subvención al diésel ha provocado la molestia de los choferes de Bolivia que se reúnen este martes en Santa Cruz para definir una posición sobre este carburante. Si bien Lucio Gómez, líder del sector, pide anular la norma, también señala que es inminente un alza en las tarifas por los servicios que ofrecen.
“Estamos declarados en emergencia, mañana estaremos en (el ampliado en) Santa Cruz, donde se tomarán decisiones sobre cuál será el accionar y el camino del autotransporte boliviano”, manifestó Gómez.
El ejecutivo señaló que este martes definirán si aceptan o no un alza del 45% aunque señaló que mínimamente les correspondería subir entre 50 a 60%.
El dirigente lamentó que la medida que tomó el Gobierno puede generar conflicto entre el sector y la población o con los gobiernos municipales.
“Rechazamos el decreto atentatorio contra el pueblo, ustedes saben donde va a descargar esto, al pueblo. Estamos obligados a subir por los costos de operaciones”, manifestó Gómez.
AGENCIAS
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